nicolás gómez echeverri

boceto de manifiesto

(2016) Texto escrito por motivo de la exposición En medio, Espacio El Dorado, Bogotá.

Como es sabido, definir el arte será un despropósito. Para algunos es formal, para otros conceptual; para unos es político, para otros es poético. Para mí, resulta en algunas intuiciones que he notado y anotado con el tiempo.

El arte redime el conocimiento del palabrerío habitual, que es una telaraña que atrapa el vuelo. Pero existe escape entre las ranuras. Se trata de poder cambiar los órdenes de lo que pensamos natural y necesario, volcar nuestra credibilidad hacia los actos elementales, el tiempo de su acontecimiento, el imperfecto y el imprevisto. El sistema regula, minimiza riesgos, normaliza y normatiza, pero es ingenuo en su pretensión.

El arte ampara todas las formas de una sola acción, de un solo destiono. Un punto, un gesto, un paso, no son blindados contra el tiempo. Es cederle posibilidad a las posibilidades, contingencia de unas cosas para ser otras, tiempo para ser todos los tiempos. El pasado y el presente están siempre ahora. La transformación ocurre enérgicamente, solo se acciona para desenvolver su propio futuro, su porvenir. Cederle posibilidad a las posibilidades, lidiar con la suerte de las cosas, es ponerle la cara al futuro: manifestación de nuestra voluntad.

El arte transforma las definiciones y permite constatar nuestra realidad. Es un lenguaje viable, que podemos quizás exigir en la vida social. El arte es un lujo que nos damos en su práctica, un privilegio que no tienen quienes han sido obligados a sus cargos y posiciones, a pensar el mundo cuantitativamente. No estamos exentos de una inmensa responsabilidad, pues desde el arte se proyecta el mundo cualitativamente.

El arte es un impulso, no es impuesto, aunque sí motivado. Solicita rito, rutina y rigor, pero le da la bienvenida al error, al desborde. El arte implica un ritmo y un flujo: estar ahí, sobre esa borda, armado únicamente con mis intuiciones, porque no hay verdad. No se trata del discurso, no se trata de los datos, de la información, de las cifras, tampoco se trata de los argumentos, ni de ideologías.

El arte es una pulsión que cobra forma en la toma de decisiones de todas las dimensiones. Incluso, sentarme a escribir esto implicó obligarme a obviar las demás opciones, y así lo vuelvo importante. Todo ha sido con sentido, un motivo para aprender a dar el siguiente paso.

En cuanto a la pintura, he advertido que pintar es uno y ciento un verbos (exprimir, verter, medir, mezclar, combinar, saturar, untar, errar, tapar, solucionar, iluminar, oscurecer, sobreponer, señalar, borrar, articular, componer, limpiar, seleccionar, añadir, evadir, elegir, abstraer, trazar, distanciar, acercar, alinear, echar, extraer, juntar, formular, ver, oler, tocar, oír, calcular, distinguir, copiar, cortar, pegar, enunciar, difuminar, yuxtaponer, tratar, asociar, concertar, reservar, imaginar, disponer, modular, especular, preferir, cubrir, matizar, incorporar, acumular, observar, distinguir, tantear, retomar, preparar, marcar, completar, designar, reproducir, declarar, precisar, raspar, pensar, colmar, formar, enfocar, opacar, empecinar, agregar, exagerar, frotar, corregir, humedecer, secar, manchar, equilibrar, aventurar, arriesgar, decidir, acordar, establecer, recubrir, insistir, ir, venir, divagar, volver, repasar, integrar, esparcir, omitir, pausar, respirar, condensar, concluir).